Qué sería del ser humano sin esperanza.
Más allá de las creencias religiosas de cada uno, incluso sin tenerlas es bueno tener en cuenta que no podemos ser estafados en nuestra fe; que tenemos que estar atentos a tantos mercachifles de mentiras que intentan (sacarnos el dinero) el oro para darnos espejito de colores.
Intentando convencernos de una falsa espiritualidad, que aceptemos cualquier cosa en nombre de una cierta propuesta seudo científica.
Para encontrarnos de pronto con falsos Milagros y sanaciones discutibles, tanto en Iglesias Católicas, como protestantes, como en talleres de terapias alternativas que intentan sanarnos el Aura, sanar vínculos anteriores mediante la teoría de las constelaciones familiares, un verso sin prácticamente ninguna comprobación científica favorable pero que sin embargo algunos se lo creen y terminan comprando talleres y pagándole algunos terapeutas para tratar de sanar esas supuestas heridas emocionales del pasado.
O creyendo que mediante la hipnosis podemos recuperar la memoria de vidas pasadas.
Pero para todo esto vamos a necesitar dinero, que es justamente lo que aspiran conseguir falsos sanadores, pastores mentirosos, sacerdotes más tentados del dinero que de la fe, y terapeutas que lo único que quieren es vivir bien a Costa de los crédulos.